¿...cuándo dejé de ser la niña linda de tu corazón...?

Mis últimas creaciones =$ =)

                                                                  ...Muñequita...


Gioconda, El Juicio Final, El Grito, Las Señoritas de Avignon, La última Cena, La Creación de Adán… ¿para qué? ¡Explíquenme para qué es esto! Increíbles obras de arte que nadie aprecia…parece que ya nada importa…

En un mundo donde el abandono es cosa de cada día, la tristeza es la expresión mas común en los rostros, la enfermedad es el estado que se sobrepone a cualquier situación, el desamor pasó a ser el motivo frecuente de llantos, la pobreza se vislumbra por todos lados, la angustia y el dolor se perciben en las miradas de los niños, el miedo, la soledad y la ingratitud se mezclan con aquellas cosas que debieran ser bellas… En ese mundo no quiero vivir.

Mi vida siempre fue dedicada a los juegos, ¡a las sonrisas! Me gustaba tanto cuando las niñas me dejaban decirles “Mamá”, que palabra tan sonora…como música, o mermelada, mandarina, agridulce o empanada. Amaba cuando jugábamos a ser de la realeza, cuando su lealtad era para con nuestros momentos a solas, cuando en sus vidas aun no existía la maldad.

Cuando el secreto mas grande era precisamente ¡tener uno! Donde el primer romance estaba prohibido, el engaño era un secreto a voces, el sufrimiento era silencioso y la amargura solo se reflejaba en los ojos. Qué fenómeno mas extraño este de ser humano…más raro parece ser el amor, pero ¿y la muerte? Ese si que es un fenómeno.

Extraño tanto la ternura con que me vestían, la compasión con que me miraban, el amor que me tenían, la hermandad para compartirme, la amistad que forjábamos, el abrazo al partir al colegio, el beso que me regalaban al llegar, el sol que iluminaba el jardín en el mes de septiembre, y la inmensa alegría que me provocaba ser parte de una infancia llena de inocencia…

Ternura, amor, amistad, alegría, inocencia…complementos de la vida que hoy ya no vivo. Amistad, alegría, inocencia… ¿cuándo dejaron de ser lo primordial? Alegría, inocencia, ¿en qué momento las perdí?
Inocencia… de los 10 a los 15 ¡no me di ni cuenta! Entre los 2 y los 5 era ideal. De los 15 a los 40 pasaron los años volando! De los 50 a los 80 vuelve, aunque ya es el final…
La inocencia es una rosa blanca, actualmente manchada de negro por el ambiente y todo lo que anteriormente mencioné. Algunos la visten de fiesta, en mi caso… ya no sé.

Es que ya no sé si soy tan inocente, tal vez si lo sea un poco. Casi nada diría yo. Súper inocente creo, ahora que lo pienso bien. Al fin y al cabo solo soy una muñeca que ha visto generaciones completas crecer y cambiar, eso seré siempre, sonriente, linda y dispuesta…preparada para vivir inmersa en un mundo que ya no me incluye, pero que día a día representa un misterio… el misterio soy yo. ¿qué sucederá conmigo mañana?
               
                               ...El Sueño de Pedro...



Pedro es un joven como cualquier otro, de unos veintitrés años, pescador por sucesión de su padre, vive en la bellísima Isla de Chiloé, en un pequeño pueblo llamado Púlpito. Pedro, o el “negro” como solían llamarle desde pequeño haciendo alusión al color de su piel morena, era bastante guapo, atrapaba miradas y sacaba suspiros a cada mujer que lo viera pasar, pero su personalidad tímida, como es común entre la gente del sur, sus largas estancias en el mar, y su extraño gusto por las sirenas, no le permitían fijar sus ojos en ninguna mujer de este mundo. Pedro esperaba ansioso el encuentro con aquel ser encantador y mitológico que lo enamoraría entonando una bella canción y con el movimiento sereno de sus cabellos…con quien viviría una aventura de amor bajo el mar.
Una fría noche de junio, Pedro quiso concretar su anhelo, acompañándose de su viejo pero fiel bote, y con nada más que la luna llena de testigo, se encaminó en búsqueda de aquella magnifica criatura que desde las profundidades vendría a su encuentro.
Remó y remó, hasta hallarse lejos de tierra firme, abrió bien los ojos, cerró su chaqueta y se dispuso a esperar…
Avanzaba la noche y aun nada extraordinario sucedía. Pedro se acomodó en el bote, miró la luna llena y sin perder el entusiasmo, se quedó inmóvil, mirando al cielo y deseando con más fuerzas que nunca que algo mágico pasara.
De pronto sintió un chasquido en el agua, se incorporó rápidamente y con el corazón latiendo fuertemente divisó una figura en el agua. Esta se fue acercando…mas y mas, hasta dejar plasmada su imagen bajo la luz de la luna. Era una Sirena. Pelo largo, agusanado y de colores indescriptibles, rostro deforme y ojos de un amarillo brillante, la sirena se acercó al bote y Pedro, absorto en su decepción y curiosidad, le permitió seguir acercándose. La sirena encantada a su vez por aquel muchacho tan terrenal, se acercó lo suficiente como para sentir su respiración agitada y ella le dejó sentir su helado y mal oliente aliento, suavemente levanto sus manos acompañadas de aquel agradable sonido que posee el agua, manos putrefactas y asquerosas…acarició a Pedro aún inmóvil por el impacto, tomó su cabeza y, en un descuido de él, y en un arranque de ella, lo lanzó al agua y antes de que él pudiera reaccionar, bajo el agua lo besó.
Pedro rápidamente quiso salir a la superficie, pero la sirena no se daría por vencida, y con aquellos ojos tan amarillos fijos en los suyos, con sus asquerosas manos y con su horrible cola hedionda lo rodeó y le impidió moverse, le cantaba para impresionarlo, pero mas que un canto hermoso como siempre había imaginado Pedro, eran chillidos incomprensibles, que dañaban sus oídos y que solo hacían eterno el momento. La sirena desesperada al ver que sus intentos no daban buen resultado comenzó a desesperarse, a apretarlo, a asfixiarlo…Pedro no podía moverse, ya no aguantaba mas la respiración, ya no aguantaba mas aquel hedor, ya no quería saber nada de sirenas, de mar, de lunas llenas ni de nada…Pedro quería respirar…Pedro quería vivir.
Haciendo un último esfuerzo, logró soltarse de aquella bestia del mar, lucho por su vida, con dificultad trataba de volver a la superficie, su llanto desesperado llenaba aun mas el océano cuando sus pulmones no dieron mas…Pedro intentó gritar…cuando sonó el reloj despertador anunciando las 5 de la mañana, anunciando el inicio de un nuevo día en la vida de un joven y esforzado pescador. Abrió los ojos y se halló en el bote, con su chaqueta y su gorro. Se frotó los ojos y sonriente, miró el mar, tranquilo, azul, profundo como cada mañana, y haciendo a un lado aquel extraño sueño, hizo una oración a San Pedro para obtener buena pesca, echó la red al mar y se dispuso a planear aquel día en que conozca a su maravilloso ser, a esa hermosura mitológica que lo encantará con su belleza y armonía, claro que esta vez estando despierto…

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